El Cabildo muestra su pesar por el fallecimiento de Miguel Hernández Ventura



El Cabildo muestra su pesar por el fallecimiento de Miguel Hernández Ventura
El Cabildo muestra su pesar por el fallecimiento de Miguel Hernández Ventura - Foto S.D.Tenisca.

El Cabildo Insular de La Palma hace públicas sus condolencias a familiares y amistades por el fallecimiento de Miguel Hernández Ventura.

En nombre de la Corporación insular, el presidente, Mariano H. Zapata, y el consejero de Turismo y Deportes, Raúl Camacho, expresan el pesar del Cabildo por la pérdida de este palmero, empresario ligado a la restauración y a la construcción, así como, muy especialmente, al mundo deportivo, en el que se le consideró “todo” para la Sociedad Deportiva Tenisca.

Hernández Ventura, apreciado y querido en toda La Palma y especialmente en Santa Cruz de La Palma, ha fallecido a los 78 años. Fue jugador, entrenador, directivo, vicepresidente y presidente de la Sociedad Deportiva Tenisca e impulsor de la creación del estadio Virgen de Las Nieves, casa del equipo blanco capitalino.

Hoy miércoles, 1 de julio, a las 11:00 horas, tendrá lugar su funeral, que partirá desde la funeraria La Palma, en la Avenida Marítima, para posteriormente recibir sepultura en el cementerio municipal de Santa Cruz de La Palma.


Igualmente la S.D.Tenisca, de la que formó parte Miguel Hernández, lamentó su pérdida con el siguiente comunicado:

"MIGUEL

En una Sociedad de casi 100 años de antigüedad resulta un riesgo hacer afirmaciones sobre cuál fue el mejor jugador, entrenador o presidente, sin embargo, con Miguel Hernández Ventura, todo debate sobre la trascendencia histórica de su persona queda nulo porque no desempeñó una única función, sino todas.

Debe ser uno de las pocas personas en la historia del fútbol que hizo todo lo que es posible dentro del Club de su vida: jugador, entrenador, directivo, vicepresidente y presidente. Su hoja de servicios es tan larga que, sin quererlo, se convirtió en una figura preeminente de la consciencia colectiva del tenisquismo. Evocar su imagen y su mero nombre, 'Miguel', lo resume todo para una amplia generación de tenisquistas.

Miguel Hernández Ventura fue, por encima de todo, un adelantado a su tiempo en todos los sentidos, un don poco habitual. Como firme valedor de la cantera y antes que a nadie se le ocurriera, empleó labia en conseguir la creación de una Liga Nacional Juvenil a principio de los años setenta, hecho logrado en el año 1976 donde logró quedar subcampeón por encima del C.D. Tenerife y le valió para ser el primer equipo palmero en competir en la Península y en Copa del Rey frente al Ensidesa.

Fue artífice como entrenador, también, del histórico ascenso a Tercera División Nacional en 1979, donde bajo cuyo mando técnico compitió en el grupo de las antiguas Castillas, Madrid y Canarias en un tiempo imborrable de enorme esfuerzo para toda la masa social. El mayor triunfo de la historia deportiva del Tenisca lo sigue teniendo él como entrenador.

No obstante, su labor como dirigente es la más recordada e inaudita por el enorme esfuerzo intelectual, económico, logístico y de liderazgo que tuvo que llevar. En los primeros años noventa en la vicepresidencia con D. Álvaro Hernández y, luego, en solitario.

Debemos ponernos en un contexto de un tenisquismo depresión, sepultado por el exilio de Bajamar, sin localía, itinerante y a la sombra de su eterno rival, que ocupaba por primera vez el liderazgo deportivo de la Isla. Ante todo ello Miguel Hernández Ventura se rebeló con una fuerza de voluntad y visión que sigue asombrando.

Bajo su mandato destacamos, sí, éxitos deportivos, como el doblete de la temporada 1996/1997 y varias fases de ascenso pero, sobre todo, el afán de defender en todos lados un Tenisca herido y con cierta sensación de nostalgia por un pasado glorioso que jamás iba a volver. Hernández Ventura dio la vuelta a la tortilla y recuperó todo ese misticismo de grandeza tenisquista bajo tres ejes fundamentales:

-Defensa a ultranza de la idiosincracia tenisquista, de sus tradiciones, de su filosofía y de su historia. Al Tenisca no le hacía grande la categoría en la que militaba sino su forma de hacer las cosas.

-Disputar la hegemonía insular bajo la creación de una excelente escuela de fútbol, pionera en Canarias, que llevaría al Tenisca a la Primera División Juvenil y a la consolidación social a medio plazo de la Sociedad.

-El impulso final a las mejores Instalaciones privadas canarias para un club de fútbol. Su liderazgo y visión, sus aportaciones, y el renacimiento de la ilusión tenisquista para conseguir ese sueño imposible nos hacen disfrutar hoy de un legado material incalculable.

Ha sido este último punto su mayor obra, imposible para muchos y sólo en la cabeza de una persona destinada a legar al Tenisca un Estadio que, por iniciativa personal, no lleva su nombre sino el de la Virgen de Las Nieves, lo cual habla de una labor monumental pero sencilla.

D.E.P."

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