Los cultivos de la comarca este sufrieron las afecciones más importantes por los fuertes vientos de los últimos días



Los cultivos de la comarca este sufrieron las afecciones más importantes por los fuertes vientos de los últimos días

Los daños también han sido significativos en las producciones agrícolas de Tijarafe.

Los cultivos de la comarca de Santa Cruz de La Palma-Breñas-Mazo registraron las afecciones más destacadas como consecuencia de los fenómenos meteorológicos adversos que se sucedieron los últimos días en la isla de La Palma y sobre las que ya posee informes preliminares la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo Insular de La Palma.

El consejero del área, José Basilio Pérez, destaca que la meteorología adversa ha dejado un efecto especialmente beneficioso en cuanto a la caída de precipitaciones generalizadas en todo el territorio insular, que han venido a paliar el periodo largo de escasas lluvias que sufría especialmente la comarca oeste de la isla.

De otra parte, Pérez detalla que “los fuertes vientos han generado daños que, de forma preliminar y general, ya están siendo analizados por el Cabildo, si bien los datos se deben abordar con cautela debido a que la orografía insular produce un comportamiento distinto de los vientos en zonas muy cercanas geográficamente y, por lo tanto, una afección desigual en diferentes fincas en la misma zona y con los mismos cultivos”.

En la referida zona este de la isla, la Consejería Insular de Agricultura aprecia los daños más importantes en frutales que se encuentran en plena campaña de recolección (cítricos y aguacates), con más de un 60% de la cosecha afectada; en las hortalizas (papas tempranas principalmente), la afección alcanza entre el 30 y el 80%; las plataneras han sufrido daños que se estiman entre un 20 y 30% de la producción de Santa Cruz de La Palma, mientras que en la costa de Breña Baja este mismo cultivo ha registrado daños mayores, con una media cercana al 50%. En esta última zona también se observaron daños estructurales puntuales en vallados, invernaderos y muros de contención.

Los daños superan el 25% en la recolección de cítricos y aguacates en Puntallana, mientras que en San Andrés y Sauces se aprecian afecciones en platanera, cítricos, aguacate y papas, destacando los sufridos en las fincas de Los Galguitos y en las parcelas con exposición sur o en vertientes de barrancos. Los daños allí se estiman en un 10%.

Por otro lado, en el Valle de Aridane se observan daños sobre platanera, cítricos, aguacates y papas con una incidencia global sobre la cosecha del 6%, mientras que Fuencaliente la platanera ha sido el cultivo más afectado con un importante desflecado de las hojas y, en el caso de las fincas situadas en las zonas más cercanas al mar, una importante afección debido a la influencia de la maresía causada por el intenso oleaje.

En Tijarafe se ha detectado la caída de plataneras en la zona de Amagar, donde en algunas parcelas se ha alcanzado un porcentaje del 40% de plantas caídas. En esa misma zona del municipio del noroeste se ha registrado un porcentaje de caída de aguacates que llega en torno al 20% en parcelas situadas en la ladera de El Time. En cuanto a las papas, han sufrido sobre todo las plantaciones con más de un mes de plantada (especialmente en Tinizara), donde se estiman pérdidas en torno al 40%.

En Puntagorda los daños en el aguacate llegan a una incidencia del 5% en medianías, mientras que en las naranjas tipo ‘navel’ la afección se estima en torno al 10% en plantas aún no recolectadas. En las hortalizas no se observan unos daños significativos en los pocos cultivos que se mantienen aún en tierra al aire libre en esta fecha y en los almendros se detecta leve pérdida de flor y rotura de alguna rama. Se cuantifica la pérdida de producción en torno al 5%.

En Villa de Garafía los daños en cultivos de papas en las zonas de Don Pedro y Franceses afectan a un 10% de la producción, mientras que en los almendros la pérdida se estima en un 5% debido a la pérdida de flor y caída de ramas. Por último, en Barlovento no se aprecian daños significativos en los cultivos.