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La Peña del Diablo en El Paso: Un lugar maldito donde las leyendas se mezclan con la realidad | Noticias de La Palma

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La Peña del Diablo en El Paso: Un lugar maldito donde las leyendas se mezclan con la realidad

La Peña del Diablo en El Paso: Un lugar maldito donde las leyendas se mezclan con la realidad
La Peña del Diablo en El Paso: Un lugar maldito donde las leyendas se mezclan con la realidad

Los Palmeros somos amantes de historias y leyendas, de mitos que sobrepasan la imaginación, de lugares que cortan el aire cuando los visitas dando igual si eres supersticioso o no.

Hace algunos años, oímos hablar de una zona perteneciente a El Paso, conocida por los lugareños como La Peña del Diablo.

A poco más de 2 kilómetros de Los Llanos de Aridane, en el Barranco de Torres, se observa con toda claridad una superficie semi redonda de cientos de metros cuadrados con un peñón de casi 45 metros de altura en el centro de la circunferencia.

Antiguo lugar de pastos y sembrados, en la actualidad se conserva en estado de abandono, paredes de piedra que suben desde el peñón hasta las laderas en vertical.

Cuentan los mayores, que la noche del 31 de octubre (día en que se libera el diablo) es desde este lugar donde sale el Diablo que da nombre al lugar, existiendo leyendas e historias que han pasado de padres a hijos, algunas tan terroríficas que incluso hoy en la actualidad es imposible contarlas.

A mediados de los años 80, un Pasense conocido como Manolo Pupú, ganadero y agricultor de profesión, influenciado por un ser superior, degolló a su madre en el lugar. Al llegar a su vivienda del Camino El Verde, asesinó a su padre.

Debido a este doble asesinato, Manolo fue ingresado en el manicomio de Tenerife donde cometió un tercer asesinato cuando apuñaló a uno de los cuidadores del centro psiquiátrico.

En las paredes laterales que hacen de circunferencia, se observan cientos de caras chillando, con ojos y boca bien abiertos, como si alguna maldición los hubiera castigado por algún maleficio.

Cuentan los “viejos sabios” que cuando se entra en este lugar maldito hay que pedir permiso y al salir, si es que lo consigues, hay que dar las gracias.

Autor e imagen: Fernando Rodríguez Sánchez

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