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Toni Santana critica la gestión del Cabildo de La Palma y denuncia improvisación en el cierre de la LP-3

Santana advierte de sobrecostes y falta de planificación en el Cabildo de La Palma tras la rectificación sobre la LP-3
Santana advierte de sobrecostes y falta de planificación en el Cabildo de La Palma tras la rectificación sobre la LP-3

El consejero del Grupo Popular en el Cabildo de La Palma, Toni Santana, ha publicado un artículo de opinión en el que cuestiona la gestión del actual grupo de Gobierno insular y advierte sobre lo que considera una falta de planificación en la toma de decisiones estratégicas para la Isla.

En su reflexión, Santana sostiene que gobernar una institución como el Cabildo de La Palma requiere planificación, rigor y capacidad de anticipación. A su juicio, no es suficiente con reaccionar ante los acontecimientos ni rectificar cuando aumenta la presión social, sino que es necesario prever los escenarios, escuchar antes de decidir y actuar con criterio técnico desde el inicio.

El consejero popular afirma que la improvisación se ha convertido en una característica recurrente del actual grupo de Gobierno de Coalición Canaria. Según expone, esta forma de gestión genera incertidumbre, sobrecostes y una falta de resultados visibles para la ciudadanía.

Como ejemplo reciente, señala la decisión de cerrar la carretera LP-3, conocida como la vía de La Cumbre, principal conexión entre ambas vertientes de la Isla. Santana subraya que se trata de una medida de gran impacto para trabajadores, estudiantes, transportistas y para el conjunto de la economía insular. Según indica, el anuncio se realizó sin alternativas claras, sin una planificación visible y sin un mensaje que transmitiera tranquilidad a la población.

El consejero asegura que la reacción fue inmediata, con malestar generalizado, críticas en redes sociales y preocupación entre quienes utilizan a diario esta vía. Horas después, añade, se produjo una rectificación y se anunció que se estudiarían medidas técnicas y alternativas.

En su análisis, plantea la pregunta de por qué esos estudios y alternativas no se realizan antes de comunicar decisiones que afectan al conjunto de la Isla. Considera que este patrón no es aislado, sino que se repite en distintas áreas de gestión, donde se anuncian iniciativas que posteriormente se modifican o decisiones que cambian de rumbo tras el rechazo ciudadano.

Santana advierte de que cada rectificación no solo genera desconfianza, sino que puede implicar mayor gasto público, duplicidad de trabajos y una ejecución presupuestaria menos eficiente. A su entender, la improvisación tiene un coste en tiempo, recursos y credibilidad institucional.

Asimismo, sostiene que los resultados no se perciben en el día a día de los palmeros y que no se observan mejoras estructurales acordes al volumen presupuestario del Cabildo, ni una planificación clara en infraestructuras, carreteras o en áreas estratégicas para el desarrollo insular como la vivienda y los servicios sociosanitarios.

El consejero concluye que gobernar no puede convertirse en un ejercicio permanente de ensayo y error y que la Isla necesita estabilidad en la toma de decisiones, proyectos maduros y consensuados antes de hacerse públicos, así como una gestión con rumbo definido. Reconoce que escuchar a la ciudadanía y rectificar es saludable en democracia, pero considera que convertir la rectificación en método de gobierno evidencia falta de planificación previa. En su opinión, La Palma merece una gestión ordenada, eficaz y con visión a largo plazo.

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