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| Leyendas de mujeres en la lucha canaria - Autor y foto: Historias y leyendas de La Palma |
En los tiempos en que la lucha canaria se desarrollaba en plena naturaleza, sin terreros fijos, los encuentros se celebraban allí donde lo requería la ocasión: en la cumbre, en arenales o en espacios abiertos próximos a los núcleos de población. Estos enfrentamientos, además de deportivos, eran actos sociales que reunían a gentes de distintos lugares de la isla.
Dentro de la tradición oral palmera, han perdurado algunas leyendas que, con el paso del tiempo, fueron recogidas por autores como Antonio Pino Pérez en la prensa insular en 1951.
Una de estas leyendas sitúa al lector en la cumbre de La Palma, hacia finales del siglo XIX, en un entorno como Cumbre Vieja, donde se celebraban luchadas multitudinarias. Tras imponerse con claridad a sus rivales, un destacado luchador de El Paso se enfrentó a un desconocido que, cubierto parcialmente y con actitud serena, sorprendió al público. Lejos de la fuerza bruta, aquel luchador midió cada movimiento hasta lograr tumbarlo con una técnica impecable. Solo después se desvelaría su identidad: se trataba de su propia hermana, Juana la de Tacande, que ya conocía bien sus movimientos tras haber entrenado con él en el ámbito familiar.
Otra leyenda, localizada en Breña Baja en torno a 1870, relata un episodio similar protagonizado por Clara Díaz, hermana de un reconocido luchador de Villa de Mazo. En el transcurso de una luchada muy concurrida, y aprovechando el anonimato que ofrecía la vestimenta y la escasa iluminación de la época, Clara se presentó en el terrero sin ser reconocida. Tras agarrar con su propio hermano, logró vencerlo, inclinando la victoria hacia el equipo rival, antes de desaparecer entre el público.
Relatos extraídos del libro de don Paco Antequera Amor "La Lucha Canaria".



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