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La Mesa de la Mujer Rural denuncia el cierre de la granja El Guisio por las trabas burocráticas en La Palma

La maraña normativa insular impide el relevo generacional y pone en riesgo la soberanía alimentaria de la isla
La maraña normativa insular impide el relevo generacional y pone en riesgo la soberanía alimentaria de la isla

El sector primario de la isla de La Palma ha recibido un duro golpe tras conocerse el cierre de la explotación caprina El Guisio, una iniciativa liderada por Jorge, un joven ganadero que ha decidido poner fin a su proyecto ante la imposibilidad de encontrar un encaje legal para sus instalaciones. A pesar de contar con terrenos familiares y una alta demanda de sus quesos, la falta de un lugar adecuado para alquilar, comprar o construir su propia granja ha obligado al emprendedor a vender sus cabras. Este desenlace se produce tras casi cuatro años de búsqueda infructuosa de un espacio que cumpliera con las condiciones mínimas de bienestar animal y normativa técnica.

La Mesa de la Mujer Rural ha lamentado profundamente esta situación, señalando que la desaparición de El Guisio no es un caso aislado, sino la consecuencia directa de una ordenación territorial que asfixia a los productores locales. Según denuncia el colectivo, los actuales instrumentos de planificación, sumados a una burocracia excesiva, actúan como un freno insalvable para quienes desean dedicarse a la ganadería. Mientras se promueven acciones de promoción de productos palmeros en destinos internacionales como Abu Dabi, los jóvenes que intentan trabajar en la isla se topan con una normativa que les impide establecerse de forma legal y sostenible.

Desde la Mesa de la Mujer Rural se critica con dureza que la clase política haya permitido la creación de una maraña legislativa que, lejos de proteger el territorio, termina expulsando a la población de las zonas rurales. El colectivo sostiene que no existe una falta de ganas de trabajar ni de rentabilidad en las explotaciones, sino una ausencia de escucha activa hacia los problemas reales del suelo agrario. A su juicio, el caso de este joven ganadero demuestra que el relevo generacional es posible por vocación, pero que la administración actual se ha convertido en un obstáculo que desincentiva cualquier intento de emprendimiento en el sector primario.

Ante esta realidad, se ha solicitado a las instituciones competentes la adopción de medidas excepcionales que amparen proyectos reales y faciliten el acceso al suelo para la ganadería. La Mesa de la Mujer Rural urge a adecuar la normativa a las necesidades actuales de La Palma, priorizando la soberanía alimentaria y el apoyo a las pequeñas explotaciones familiares frente a grandes proyectos que no repercuten directamente en el bienestar de la comunidad rural. El fin de El Guisio simboliza, para este colectivo, la pérdida de un patrimonio vivo y la necesidad de un cambio de rumbo inmediato en la gestión de los recursos insulares.

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