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La estación de grabados rupestres de La Erita (Pico de la Sabina): uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos de La Palma

La estación de grabados rupestres de La Erita (Pico de la Sabina): uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos de La Palma
La estación de grabados rupestres de La Erita (Pico de la Sabina): uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos de La Palma - Autor y foto: Felipe Jorge Pais Pais.

La estación de grabados rupestres de La Erita (Pico de la Sabina) se emplaza sobre el mismo borde de la Caldera de Taburiente, perteneciente al municipio de Santa Cruz de La Palma. Es uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos de la isla, ya que fue descubierto en 1922 por A. Jiménez de Cisneros, juntamente con los petroglifos de Tajodeque (Caldera de Taburiente. El Paso) y Calvario de Santo Domingo (Garafía). Este topónimo está relacionado con el hecho de que los grabados se extienden por la parte superior y paredones verticales de un dique en forma de herradura, de ahí que se conociese como La Erita y el Parque Nacional Caldera de Taburiente, durante algún tiempo, la bautizó como Erita de Los Guanches.

Cuenta con unos 60 paneles, lo cual la convierte en una de las más grandes de Benahoare, tras el Lomo de Tamarahoya VI (Pico Bejenao. El Paso) y Roque Teneguía (Fuencaliente). Los motivos son de tipo geométrico ejecutados con la técnica del picado, destacando el grupo de las espirales, círculos y semicírculos concéntricos, meandriformes, así como trazos curvilíneos muy sencillos que podrían corresponderse con símbolos alfabetiformes.

El emplazamiento es estratégico puesto que permite el control de buena parte del interior de La Caldera, así como de las laderas exteriores del cantón de Tedote.  A ello debemos añadir el arranque de la “pasada” de Tajodeque y la proximidad de puntos de agua permanente. Por todo ello, no debe extrañarnos que estos parajes fuesen explotados por la población benahoarita y el colectivo pastoril hasta comienzos de la década de los 90 del siglo pasado.

Desgraciadamente, la cercanía al sendero que recorre los bordes de la Caldera de Taburiente ha provocado numerosos problemas de conservación (saqueos, grafitis, roturas, desplazamiento de paneles, etc) por lo que se protegió con un vallado metálico en 1988.

Autor y foto: Felipe Jorge Pais Pais. 

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