Este largo fin de semana nos hemos acercado a Fuencaliente para ver cómo ha quedado tras el incendio de La Palma. Que se originó en Jedey y que quemó más de 4000 hectáreas, se llevó la vida de un agente forestal, dañó un vehículo de bomberos y derribó un helicóptero del Brif.
El paisaje es desolador, igual que en Las Manchas, nos quedamos sin palabras al ver lo que antes era verde, pero ahora es negro y gris.
Nuestro calzado se llena de ceniza y el aire está cargado de olor a quemado.
Lo más llamativo es ver aún llamas entre los restos del incendio, aún el fuego parece reclamar su trono.
En nuestros corazones, un sentimiento, que esto no vuelva a suceder, que no lo permitamos.
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