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| El fervor de la "Piedra Fría" envuelve el Jueves Santo de Santa Cruz de La Palma |
La noche del Jueves Santo en Santa Cruz de La Palma no es una noche cualquiera. Es el momento en que el silencio se apodera de las calles empedradas para recibir a una de las piezas de imaginería más sobrecogedoras y antiguas de Canarias: El Señor de la Piedra Fría.
Acompañado por Nuestra Señora de la Soledad, este paso protagoniza una de las procesiones más multitudinarias y emotivas de la "Isla Bonita". En el siguiente vídeo, cortesía de José R. Escudero y editado por Mundolapalma, podemos revivir la solemnidad de este 2 de abril de 2026.
Un tesoro de Indias en el corazón de La Palma
El Señor de la Piedra Fría es mucho más que una imagen religiosa; es un vínculo histórico vivo. Se trata de una de las piezas más antiguas llegadas desde América (México) al Archipiélago, datada en el siglo XVI. Esta efigie de estilo gótico tardío, que representa a Cristo en la humildad y paciencia esperando la crucifixión, destaca por su realismo sobrecogedor, propio de la sensibilidad indígena novohispana.
Originalmente venerado en la antigua iglesia del Hospital de Dolores, desde 1830 reside en la Parroquia de San Francisco de Asís. Su fisonomía, marcada por los torrentes de sangre que recorren su cuerpo, impacta emocionalmente a fieles y visitantes por igual.
Curiosidades de una noche mágica:
Sin flores, solo luz: A diferencia de otros pasos, el trono del Señor de la Piedra Fría no lleva flores naturales. Su único adorno es un mar de velas encendidas dentro de bellos fanales tallados, creando una atmósfera mística.
El silencio y la música: La salida del templo es uno de los momentos cumbre. El silencio de la multitud solo se rompe por los acordes de La Madrugá o el antiquísimo motete Dextera Domini, obra de Manuel Díaz.
Las Hermanas de la Piedra Fría: La imagen es custodiada por su cofradía titular, cuyas integrantes visten riguroso luto con mantilla y peineta, portando rosarios y cirios.
La Virgen del Pueblo: Junto al Cristo procesiona Nuestra Señora de la Soledad, una talla que despierta tal devoción que históricamente se la conoce como "La Virgen del Pueblo".
La Semana Santa de Santa Cruz de La Palma, con su mezcla de arte flamenco, sevillano y americano, reafirma cada Jueves Santo por qué es una de las celebraciones más elegantes y profundas del Atlántico.




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