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| El Festivalito La Palma aborda la libertad y rebeldía de Carmen Laforet tras la proyección de Por qué no escribo nada |
Isabel Fernández, Mónica López y Elsa López abordaron en el Festivalito La Palma la figura de Carmen Laforet y la necesidad de recuperar su propia voz frente a las interpretaciones construidas durante décadas alrededor de su trayectoria. El coloquio se celebró tras la proyección de Por qué no escribo nada, dirigida por Isabel Fernández, junto a la actriz Mónica López y la escritora Elsa López, en una conversación centrada en la libertad, la rebeldía y la creación.
Elsa López resumió parte de la personalidad de Laforet con cuatro palabras: «No me da la gana». Una expresión que, según explicó, representa la negativa de la escritora a ser aquello que los demás esperaban de ella y a aceptar las imposiciones de una sociedad, una cultura o una época.
La conversación celebrada en el Festivalito La Palma terminó abordando cuestiones que fueron más allá de la literatura y el cine. La libertad creativa y la capacidad de una mujer para salirse del guion establecido estuvieron presentes en un encuentro que planteó quién tiene derecho a escribir la historia de una mujer cuando esta decide apartarse de las expectativas de su tiempo.
La proyección de Por qué no escribo nada llegaba después de que la película dejara su huella en la primera edición de los Premios Cinerama Canarias, donde Isabel Fernández recibió el premio a Mejor Dirección Foránea. El reconocimiento distinguió una película que parte de la narración construida durante décadas alrededor de Carmen Laforet para observarla desde otra perspectiva.
Carmen Laforet publicó Nada con solo 23 años y revolucionó la literatura española. Después de aquella carrera fulgurante que parecía esperarla, llegó un supuesto silencio. Por qué no escribo nada regresa a su intercambio de cartas con su círculo más cercano para cuestionar esa interpretación y recuperar la imagen de una mujer libre, original y rebelde que se resistió a los dictados de su tiempo.
Para devolverle la palabra a Laforet, Isabel Fernández tomó una decisión fundamental durante la creación de la película. No quería que Mónica López representara a Carmen Laforet, sino que la «invocara».
La actriz ya conocía la historia de la escritora cuando recibió la propuesta y aceptó prácticamente desde el primer momento. El verdadero reto llegó después, cuando tuvo que desaparecer del proceso para dejar espacio a la autora. «Me encantó desaparecer yo», explicó durante el coloquio. La experiencia continúa emocionándola al escuchar el resultado: «Cuando lo oigo, no escucho mi voz, la oigo a ella».
La película convierte de este modo a Laforet en narradora de su propia historia. El objetivo no era imitarla ni construir una imagen de Carmen Laforet desde fuera, sino apartarse lo suficiente para que fueran sus propias palabras las que ocuparan el espacio.
Una mujer que decidió no obedecer
Elsa López vinculó la recuperación de la figura de Laforet con uno de los conceptos que permanecieron con más fuerza después de la proyección: la rebeldía.
Para la escritora, Carmen Laforet representa ese «no me da la gana» pronunciado frente a aquello que se esperaba de una mujer. Una negativa a ser lo que otros querían que fuera y a asumir lo que dictaban la sociedad o la cultura. López relacionó esta actitud con la valentía de una autora que terminó convirtiéndose en ejemplo para muchas otras mujeres.
Esta lectura invita también a observar desde otra perspectiva aquello que durante años pudo interpretarse como silencio. Apartarse de lo esperado no tenía por qué significar desaparecer y podía ser también una forma de defender la propia libertad.
Durante el coloquio apareció además una dimensión más íntima de Laforet. Elsa López habló de una mujer que actuaba desde la verdad y recordó el vínculo que mantuvo con sus hijos como otra vía para aproximarse a ella, lejos de las etiquetas construidas alrededor de su figura materna.
Gran Canaria para acercarse a Carmen
El proceso de creación de Por qué no escribo nada llevó también a Isabel Fernández hasta Gran Canaria, una isla que la directora reconoció haber descubierto en profundidad durante la elaboración del documental y a la que quiso conceder una presencia importante precisamente a través de Carmen Laforet.
El territorio se convierte así en otra forma de aproximarse a la escritora. Fernández definió Gran Canaria como un paisaje «muy rugoso y muy cálido», características que también encuentra de manera metafórica en la personalidad de Laforet.
La isla no aparece únicamente como una referencia biográfica, sino que entra en la película como parte de la búsqueda de una mujer difícil de reducir a una sola definición: libre y contradictoria, cercana y esquiva, cálida y rugosa.
El «no me da la gana» pronunciado por Elsa López resonó de esta manera con fuerza después de la proyección en el Festivalito La Palma. La cuestión planteada durante el encuentro no se centró únicamente en por qué Carmen Laforet dejó de escribir aquello que la sociedad y la industria le pedían y reservó su literatura para textos más personales. También se planteó por qué una mujer tenía que vivir condicionada por normas sociales no escritas que censuraban su libertad creativa.
Festivalito La Palma está organizado por la productora Chukumi Studio. Su máximo impulsor es el Cabildo de La Palma, a través de la Consejería de Cultura y de la Consejería de Turismo. También cuenta con el apoyo del Gobierno de Canarias, a través de Promotur Islas Canarias y de la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura; Canary Islands Film; los ayuntamientos de El Paso y Santa Cruz de La Palma; y la Reserva Mundial de la Biosfera, Proexca, Sodepal y La Palma Film Commission.
A este respaldo institucional se suman patrocinadores privados como Buendía Estudios Canarias y Baleària Canarias, y colaboradores como Fundación Cajamar, Écija Abogados, EMedia Canary Projects, Music Library&SFX, Digital 104, Viajes Insular, Fundación Diario de Avisos, Atlántico Televisión y Escuela de Cine Fuera de Campo, así como otras empresas y entidades locales y regionales.
Gracias al respaldo institucional público y privado y al esfuerzo de la comunidad de la isla de La Palma, que desde la primera edición es parte esencial del festival, Festivalito La Palma sigue creciendo como referente cultural y como símbolo de la creatividad y del potencial del cine hecho en Canarias.




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