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| Tanausú. En busca del hombre que quedó detrás de la leyenda - Foto recreación; Gémini. |
Tanausú: ¿historia o leyenda? Tras la primera huella escrita.
Hay historias que hemos escuchado tantas veces que terminamos aceptándolas sin preguntarnos de dónde salieron. La de Tanausú es una de ellas. Todos conocemos al último gran resistente de La Palma, refugiado en Aceró, la actual Caldera de Taburiente, enfrentado a Alonso Fernández de Lugo y convertido con el paso de los siglos en uno de los personajes más importantes de nuestra historia. Pero un día me hice una pregunta muy sencilla: ¿dónde aparece escrito por primera vez su nombre? Y ahí comenzó el problema. He buscado en la documentación oficial de los años de la conquista, en las órdenes de los Reyes, en las noticias de Alonso Fernández de Lugo, en pleitos, repartimientos y documentos posteriores, y hasta ahora no he encontrado a ningún Tanausú en 1493. Los documentos hablan de naturales de La Palma, cautivos, principales, gentiles e incluso de aquellos que se llamaban reyes, pero ninguno de esos papeles que conocemos pone nombre al último resistente de Aceró. Para encontrarlo tenemos que avanzar casi un siglo y llegar hasta Leonardo Torriani, ingeniero italiano que estuvo personalmente en Canarias a finales del siglo XVI y cuyo manuscrito original se conserva todavía hoy en la Universidad de Coimbra. Allí, entre sus páginas dedicadas a la descripción de La Palma, a sus antiguos habitantes y a la conquista de la isla, aparece por fin un nombre: Atanausu.
Y aquí comienza lo realmente curioso, porque Torriani no cuenta la historia como hoy la conocemos. Para él, Atanausu era uno de los principales capitanes de los palmeros y murió durante el enfrentamiento final. No habla de que fuera engañado para salir de Aceró, ni de que fuera apresado y enviado a Castilla, ni de aquella famosa muerte por hambre durante la travesía. Esa historia aparecerá después, desarrollada con muchos más detalles por otros autores. Así que tenemos delante dos cosas diferentes: un hombre llamado Atanausu que aparece en una de las primeras fuentes escritas que se conservan y, con el paso de los años, una historia que va creciendo alrededor de su nombre. Pero Torriani tampoco escribió desde la nada. Él conocía y utilizaba escritos anteriores y cita expresamente al doctor Antonio de Troya, un personaje que para nosotros resulta especialmente interesante. Antonio de Troya vivió en Santa Cruz de La Palma pocas décadas después de la conquista, fue doctor en Leyes, llegó a ejercer como teniente de gobernador de la isla y escribió sobre la historia antigua de Canarias. Su obra se ha perdido. No conocemos hoy el manuscrito que tuvo delante Torriani, ni sabemos qué parte de sus noticias procedían exactamente de él, pero la posibilidad de que el nombre Atanausu ya estuviera escrito décadas antes resulta difícil de ignorar.
Y entonces aparece otro pequeño misterio. Si Antonio de Troya escribió después de 1553, su obra no pudo desaparecer en el incendio provocado durante el ataque de Pie de Palo, porque todavía no había sido redactada. Troya murió en Santa Cruz de La Palma en 1577 y pocos años después Torriani conocía sus escritos. Por tanto, aquel manuscrito sobrevivió al menos algún tiempo después de la muerte de su autor. ¿Dónde terminó? No lo sabemos. Pudo quedar entre los papeles de su familia, salir de La Palma, acabar en alguna biblioteca particular o viajar hasta algún archivo donde todavía hoy duerma sin identificar. Coimbra, Madrid, Sevilla, Simancas, Lisboa, Roma... cualquier posibilidad merece ser estudiada, pero mientras no aparezca el documento debemos reconocer sencillamente que está perdido. Y quizá ahí, en esas páginas desaparecidas, se encuentre una parte de la respuesta que llevamos buscando.
Cuanto más avanzo en esta investigación, menos me interesa discutir si Tanausú fue exactamente como nos lo han contado y más me interesa encontrar al hombre que existió antes de convertirse en leyenda. Entre la conquista de 1493 y el manuscrito de Torriani existe casi un siglo durante el cual los documentos que hemos localizado guardan silencio sobre su nombre. Después aparece Atanausu y, poco a poco, otros autores comienzan a añadir episodios, conversaciones, engaños, capturas y una muerte que Torriani no conocía o, al menos, no contó de esa manera. No significa que todo sea falso. Tampoco significa que todo sea cierto. Significa simplemente que la historia de Tanausú que hoy conocemos fue construyéndose durante generaciones y que todavía nos falta encontrar la primera piedra.
Quizá algún día aparezca aquel manuscrito perdido de Antonio de Troya. Quizá encontremos un documento del siglo XV donde un escribano castellano escribiera el nombre de aquel jefe de Aceró de una forma que hoy no reconocemos. O quizá nunca aparezca nada más. Pero mientras exista una página antigua por revisar, merece la pena seguir buscando. Porque detrás del Tanausú de las estatuas, los libros y las leyendas tuvo que existir un hombre de carne y hueso. Y es precisamente a ese hombre al que intento encontrar.
Fuente documental: Leonardo Torriani, Alla Maesta del Re Catolico, descrittione et historia del regno de l'isole Canarie gia dette le Fortvnate con il parere delle loro fortificationi, manuscrito original conservado en la Biblioteca Geral de la Universidade de Coimbra, colección digital Alma Mater, signatura UCBG-MS-314, ca. 1590-1594, folio 92r, capítulo LXVIII, “Della conquista della Palma”.
Fernando Rodríguez Sánchez
Historias y leyendas de San Miguel de La Palma.





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