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Solo el 15,4 por ciento de los jóvenes de Canarias logró emanciparse en 2025

El alquiler en Canarias obliga a los jóvenes a destinar el 126,5 % de su salario a una vivienda
El alquiler en Canarias obliga a los jóvenes a destinar el 126,5 % de su salario a una vivienda

Solo el 15,4 % de los jóvenes de entre 16 y 29 años residentes en Canarias consiguió emanciparse en 2025, un punto porcentual menos que el año anterior. Las dificultades para acceder a una vivienda, el encarecimiento de los alquileres y la precariedad económica continúan retrasando la independencia de la población joven, según los datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España.

El informe, correspondiente a 2025, refleja que 56.747 jóvenes canarios vivían fuera de su hogar familiar, un 1,6 % menos que en 2024. La tasa de emancipación se ha reducido progresivamente desde los niveles cercanos al 30 % registrados entre 2007 y 2009 hasta situarse actualmente en el 15,4 %.

A esta situación se suma que el 32,4 % de la población joven del Archipiélago se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social durante 2025. El encarecimiento de la vivienda, los ingresos insuficientes y las dificultades para acceder a empleos de calidad siguen limitando las posibilidades de desarrollar un proyecto de vida independiente.

La presidenta del Consejo de la Juventud de Canarias, Eliana Parrilla, considera que los datos reflejan la magnitud de las dificultades que afronta este colectivo. Según señaló, emanciparse se ha convertido en un desafío que va más allá de abandonar el hogar familiar, ya que implica disponer de estabilidad, autonomía y condiciones de vida dignas.

Parrilla reclamó a las administraciones públicas que refuercen las políticas de vivienda y empleo dirigidas a la juventud. También advirtió de que no puede normalizarse que una persona joven que trabaja tenga que destinar más dinero del que gana a pagar un alquiler, por lo que pidió medidas concretas en materia de vivienda asequible y condiciones laborales.

El alquiler absorbe más del salario de una persona joven


El acceso a la vivienda constituye uno de los principales obstáculos para la emancipación. Según el Observatorio, el alquiler mediano de una vivienda libre alcanzó los 1.224 euros mensuales a finales de 2025, un 8,5 % más que el año anterior.

Con estos precios, una persona joven asalariada tendría que dedicar el 126,5 % de su salario al alquiler de una vivienda en solitario. Es decir, sus ingresos no serían suficientes para cubrir la renta mensual, incluso antes de afrontar otros gastos básicos como alimentación, suministros o transporte.

Compartir vivienda tampoco resulta una alternativa económica. En las capitales de provincia, el alquiler mediano de una habitación se situó en 410 euros mensuales en Santa Cruz de Tenerife y 400 euros en Las Palmas de Gran Canaria. Estas cantidades representan el 42,4 % y el 41,3 %, respectivamente, del salario de una persona joven asalariada.

Por provincias, el alquiler de una vivienda completa alcanzó los 1.208 euros mensuales en Santa Cruz de Tenerife y los 1.232 euros en Las Palmas.

La compra de una vivienda también queda lejos de las posibilidades económicas de buena parte de la juventud. El precio medio de la vivienda libre se situó en 214.610 euros, un 13,5 % más que en 2024. La vivienda nueva alcanzó los 238.850 euros, mientras que la de segunda mano se situó en 214.210 euros. Por su parte, el precio medio de la vivienda protegida fue de 120.430 euros.

Para adquirir una vivienda libre mediante financiación hipotecaria, una persona joven asalariada tendría que destinar el 85,2 % de su salario al coste de acceso. Además, necesitaría reunir 64.383 euros para la entrada inicial, una cantidad equivalente a 5,5 años de su salario íntegro.

El informe calcula que serían necesarios unos ingresos netos de 2.748 euros mensuales para comprar una vivienda libre, una cifra muy superior al salario medio de una persona joven.

Ante este escenario, la presidenta del Consejo de la Juventud de España, Sara Villodre, defendió la necesidad de abordar el acceso a la vivienda como un problema estructural y coordinar las políticas de vivienda, empleo y protección social para ofrecer alternativas reales de emancipación.

Tres de cada diez jóvenes están en riesgo de pobreza o exclusión social

La vulnerabilidad económica afecta al 32,4 % de las personas de entre 16 y 29 años en Canarias, frente al 23,6 % registrado entre la población de 30 a 34 años.

Por sexos, el riesgo de pobreza o exclusión social alcanza al 34,3 % de los hombres jóvenes y al 30,5 % de las mujeres. Las diferencias también son importantes según el nivel educativo: el porcentaje asciende al 79,6 % entre quienes tienen estudios primarios o inferiores y desciende al 22 % entre quienes han alcanzado estudios superiores.

Tener un empleo tampoco garantiza escapar de esta situación. El 25,6 % de los jóvenes ocupados se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, un porcentaje que aumentaba hasta el 39,8 % entre la población inactiva.

Las prestaciones sociales contribuyen a reducir esta vulnerabilidad. Entre los jóvenes emancipados, la tasa de pobreza pasaría del 25,8 % al 39,7 % si se eliminara el efecto de las ayudas y prestaciones recibidas.

Más formación, pero dificultades para encontrar empleo acorde a la cualificación

Canarias contaba en 2025 con 367.847 personas de entre 16 y 29 años, el 18,6 % de la población total del Archipiélago. Esta cifra supone un incremento del 4,8 % respecto al año anterior.

En el ámbito educativo, siete de cada diez jóvenes habían alcanzado estudios iguales o superiores a la secundaria postobligatoria. En concreto, el 46,3 % contaba con estudios secundarios postobligatorios y el 25,2 % había alcanzado formación superior. Además, el 53,5 % estaba cursando algún tipo de formación reglada o no reglada.

Sin embargo, el aumento del nivel educativo no se traduce necesariamente en mejores oportunidades laborales. El abandono educativo temprano se situó en el 15,9 %, por encima de la media estatal del 12,8 %. Canarias fue la segunda comunidad autónoma con mayor tasa en este indicador, solo por detrás de la Región de Murcia.

Otro de los datos destacados es que el 46,5 % de los jóvenes ocupados con estudios superiores que ya no continuaban formándose estaba sobrecualificado, es decir, desempeñaba trabajos que requerían un nivel de formación inferior al que había alcanzado.

Por otra parte, el 28,9 % de la población joven ocupada compatibilizaba estudios y trabajo. Esta situación era más frecuente entre las mujeres, con un 35 %, que entre los hombres, con un 23,1 %.

El empleo mejora, pero persisten la temporalidad y la incertidumbre

La tasa de empleo juvenil alcanzó el 47,6 % en 2025, con 168.115 personas ocupadas de entre 16 y 29 años. El paro se situó en el 17,8 %, ligeramente por encima de la media estatal del 17,2 %, aunque descendió 0,2 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior.

La tasa de desempleo fue del 18,2 % entre los hombres jóvenes y del 17,2 % entre las mujeres. Por grupos de edad, alcanzó el 19,4 % entre quienes tenían de 16 a 24 años y el 16,5 % entre los jóvenes de 25 a 29 años.

En cuanto a la contratación, el 70 % de los jóvenes asalariados tenía un contrato indefinido, una modalidad que aumentó un 19,8 % interanual. No obstante, el 30 % continuaba trabajando con contratos temporales, porcentaje que se elevaba al 35,6 % entre los menores de 25 años.

Además, el 41,5 % de quienes tenían contratos temporales desconocía su duración, aunque sabía que superaba el mes. Esta incertidumbre dificulta la planificación económica y la posibilidad de asumir compromisos a largo plazo.

El informe también refleja que el 13,1 % de la población joven no estudiaba ni trabajaba en 2025, lo que equivale a 46.352 personas. Asimismo, el 5,6 % de los jóvenes llevaba al menos doce meses en situación de desempleo, frente al 3,8 % de la media estatal.

Diferencias en la emancipación según la edad y el lugar de residencia


Las posibilidades de abandonar el hogar familiar varían considerablemente según la edad. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, solo el 7,6 % estaba emancipado, frente al 27,7 % de quienes tenían entre 25 y 29 años. En el grupo de 30 a 34 años, la tasa alcanzaba el 53,4 %.

Por sexos, las mujeres jóvenes presentaban una tasa de emancipación del 17,2 %, frente al 13,6 % de los hombres. Sin embargo, el indicador femenino había descendido 1,8 puntos porcentuales en un año, mientras que el masculino había retrocedido 0,3 puntos.

El nivel educativo también influye en las posibilidades de independencia. La tasa de emancipación alcanzaba el 29,4 % entre quienes tenían estudios superiores, frente al 6,6 % de las personas con estudios secundarios obligatorios.

También existían diferencias según el lugar de nacimiento. Entre los jóvenes nacidos en Canarias, la tasa era del 14,4 %, mientras que entre quienes habían nacido en otros países se situaba en el 19,6 %.

Por tamaño del municipio, la emancipación alcanzaba el 22,1 % en las zonas de densidad intermedia, frente al 9,7 % en las áreas densamente pobladas y al 12,6 % en las escasamente pobladas.

La distribución provincial también presentaba diferencias. A finales de 2025, el 15 % de los jóvenes residentes en Las Palmas estaba emancipado, frente al 13,2 % de Santa Cruz de Tenerife. La evolución respecto al año anterior fue desigual, con un incremento superior a cinco puntos porcentuales en Las Palmas y un descenso de una magnitud similar en Santa Cruz de Tenerife.

El informe recoge, además, que Canarias cerró 2024 con un saldo migratorio positivo de 9.891 jóvenes procedentes del extranjero. Durante ese año llegaron 17.934 personas jóvenes y emigraron 8.043. El saldo fue especialmente positivo entre la población de nacionalidad extranjera, con 9.195 personas más, mientras que entre quienes tenían nacionalidad española fue de 696.

El Consejo de la Juventud de Canarias considera prioritario reforzar las políticas de acceso a la vivienda, ampliar las alternativas de alquiler asequible y mejorar la estabilidad laboral y los ingresos de la población joven. También reclama medidas para reducir la pobreza juvenil, combatir el abandono educativo temprano y facilitar que las personas con formación superior puedan acceder a empleos acordes con su cualificación.

La presidenta de la entidad, Eliana Parrilla, insistió en que la juventud necesita respuestas coordinadas de las administraciones públicas para poder construir su futuro con autonomía. La organización recuerda que la emancipación no es únicamente una cuestión residencial, sino también un indicador de igualdad de oportunidades, bienestar y cohesión social.

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