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Almudena Cervera: “Si tomamos ciertas medidas podemos disfrutar del Carnaval y proteger al mismo tiempo nuestra salud auditiva del ruido ambiental”

Almudena Cervera: “Si tomamos ciertas medidas podemos disfrutar del Carnaval y proteger al mismo tiempo nuestra salud auditiva del ruido ambiental”
Almudena Cervera: “Si tomamos ciertas medidas podemos disfrutar del Carnaval y proteger al mismo tiempo nuestra salud auditiva del ruido ambiental”

“Durante el Carnaval, los sonidos que se registran en las zonas de baile, especialmente cerca de los escenarios y donde se concentra un mayor número de personas alrededor de la música, puede llegar a registrar entre 105 y 115 decibelios (dB), y en muchos casos superar los 120 decibelios. Estamos hablando de un nivel de ruido muy intenso”, advierte Almudena Cervera, audióloga y directora de los centros auditivos Afón Canarias, con sedes en La Laguna, La Orotava y Los Cristianos.

“Lo que debemos hacer es disfrutar del Carmaval, pero evitando recibir el impacto directo sobre nuestros oídos del sonido que emiten los altavoces. Cuando más nos alejemos, la intensidad será menor”, indica Almudena Cervera, que propone “escuchar la música cerca del escenario durante un rato, y luego alejarnos un poco, evitando de esta forma el impacto del sonido a un volumen muy elevado de manera constante”.

Con más de 20 años de experiencia en el Archipiélago, la audióloga Almudena Cervera se ha convertido en un referente en la mejora de la salud auditiva de niños y adultos en sus gabinetes auditivos Afón Canarias.

Queda ya muy poco para que el Carnaval salga a la calle y disfrutemos de una de las fiestas más esperadas del año para los canarios. Pero el Carnaval es también sinónimo de ruido.

Los Ritmos Latinos en Santa Cruz de Tenerife y la recreación de Las Vegas en Las Palmas de Gran Canaria protagonizarán a partir del próximo 13 de febrero noches de mucha diversión, magia, música, colorido e imaginación, baile, y alegría desbordante, que traerá consigo además una contaminación acústica excesiva por la presencia de sonidos o vibraciones en el ambiente procedentes de los conciertos en los diferentes escenarios, la aglomeración de decenas de miles de personas y la música a un volumen muy alto en los kioscos carnavaleros y carrozas, que puede tener efectos negativos para nuestra salud auditiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un límite máximo de exposición al ruido de 85 decibelios (dB) a lo largo de una jornada de trabajo de 8 horas. Este nivel se considera perjudicial y causa daño auditivo permanente tras exposiciones prolongadas. Si el ruido laboral alcanza los 85 dB, el uso de protección auditiva es obligatorio para prevenir la pérdida de audición.

“Durante el Carnaval, los sonidos que se registran en las zonas de baile, especialmente cerca de los escenarios y donde se concentra un mayor número de personas alrededor de la música, puede llegar a registrar entre 105 y 115 decibelios (dB), y en muchos casos superar los 120 decibelios. Estamos hablando de un nivel de sonido muy intenso”, advierte Almudena Cervera, audióloga y directora de los centros auditivos Afón Canarias, con sedes en La Laguna, La Orotava y Los Cristianos. “Es cierto que disfrutar del Carnaval es algo que hacemos una vez al año. Y es un momento en el que lo pasamos muy bien, pero tenemos que ser precavidos y en la medida de lo posible alejarnos de las zonas de impacto directo, como son los altavoces. Si tomamos ciertas medidas podemos disfrutar del Carnaval y proteger al mismo tiempo nuestra salud auditiva del ruido ambiental”, recomienda.

Aunque esta festividad se viva con especial ilusión y ganas, es necesario considerar que ciertos comportamientos pueden suponer un riesgo en la salud auditiva. Cada año, por estas fechas, los casos de dolencias auditivas aumentan, siendo los grupos de mayor riesgo los jóvenes y niños, aunque nadie está a salvo de sufrir un daño auditivo permanente e irreversible. “Lo que debemos hacer es disfrutar del Carmaval, pero evitando recibir el impacto directo sobre nuestros oídos del sonido que emiten los altavoces. Cuando más nos alejemos, la intensidad será menor”, indica Almudena Cervera, para quien resulta determinante “no estar siempre en primera línea junto a los altavoces o al lado de la orquesta. Podemos escuchar la música cerca del escenario durante un rato, y luego alejarnos un poco, evitando de esta forma el impacto del sonido a un volumen muy elevado de manera constante”.

Una celebración multitudinaria en la calle, disfrutando del Carnaval, puede ser segura y sostenible si se toman ciertas medidas para mitigar el sonido a un volumen muy alto y constante sobre nuestros oídos. De esa forma garantizamos que la fiesta continúe, evitando que el ruido se convierta en un problema de salud auditiva.

“Los ayuntamientos tienen en cuenta esta situación e intentan proteger, en la medida de lo posible, a los vecinos que se encuentran en la zona de influencia de más ruido, para que el impacto sonoro se reduzca lo más posible, de tal manera que los altavoces miren en direcciones que eviten rebotar contra las paredes y evitar así el efecto reverberación de los edificios. De esa forma se puede reducir un poco el impacto”, señala Almudena Cervera.

Trabajar con ruido. Hay personas que trabajan durante toda la fiesta del Carnaval en los puestos de comida y bebida, como camareros o cocineros; también los músicos, bailarines y cantantes de las orquestas; e incluso los miembros de los servicios y cuerpos de seguridad y emergencias, cuya labor es esencial para el funcionamiento de la celebración. También los miembros de los diferentes grupos del Carnaval pasan muchas horas seguidas expuestos a un volumen de sonido muy elevado. “No sufren igual el ruido ambiente las personas que están tres o cuatro horas disfrutando de una noche de Carnaval, que quienes deben trabajar durante su turno de trabajo en un entorno ruidoso y que además lo hacen todos los días durante esta época del año. Mi recomendación para estos profesionales, e incluso para quienes participan activamente en la fiesta como parte de los grupos del Carnaval y el público en general, es que utilicen protectores auditivos que filtran y permiten mantener una conversación”, propone Almudena Cervera.

Se trata de protectores auditivos que filtran una serie de frecuencias, según el modelo, y que nos pueden ayudar a mitigar esos efectos sin bloquear totalmente el nivel conversacional. “Estamos hablando de que con estos protectores auditivos vamos a reducir el ruido de impacto directo. A la larga lo vamos a notar, ya que en muchos casos bajaremos el ruido ambiental de 100 decibelios a 70 dB”, apunta la audióloga.

Existen diferentes tipos y modelos de tapones antirruido en el mercado: de silicona blanda, espuma, con o sin filtros... Hay mucha variedad. Sin embargo, Almudena Cervera lo tiene claro: “Como audióloga los que recomiendo y son los que adaptamos a nuestros pacientes, son los tapones a medida. Se hacen a la forma del oído de cada persona”.

Hay tapones auditivos de muchas clases. La gente que trabaja expuesta al ruido suele llevar un tipo de protector que les permite mantener una conversación, porque su trabajo es de cara al público. “Hay protectores que nos aislan, pero poseen un sistema de radio interna, como el que usan los señaleros a pie de pista en los aeropuertos. Son protectores que bloquean el paso del sonido, pero que les permite comunicarse por línea interna con los pilotos de los aviones o con otros compañeros en pista”, indica Almudena Cervera, que explica que para un evento como el Carnaval, “los tapones con filtros que dejan pasar ciertas frecuencias y atenúan otras son los más adecuados. En este tipo de eventos necesitamos bajar un poco el ruido ambiente, pero al mismo tiempo poder mantener una conversación con los clientes o con otros compañeros de trabajo, incluso en nuestro caso particular, para conversar con nuestros amigos sin sufrir daño auditivo”.

Disfrutar del espíritu del Carnaval sin poner en riesgo nuestra salud auditiva es posible. La solución más eficaz es la prevención mediante el uso de protectores auditivos y adoptar ciertos comportamientos que ayuden a evitar la exposición prolongada a un ruido ambiente excesivo.

20 años de Afón Canarias. Almudena Cervera lleva 20 años dedicados a solucionar los problemas auditivos de cientos de canarios en los centros auditivos Afón Canarias, con sedes en La Laguna, La Orotava y Los Cristianos.

Licenciada en Audiología por la Universidad de Coimbra, en Portugal; Técnico Superior en Audiología Protésica en Sevilla; diplomada en Logopedia por la Universidad Complutense de Madrid; Experta en Diagnóstico y rehabilitación en Hipoacusia Infantil; y Máster en deterioro cognitivo, Almudena Cervecera ha logrado mejorar la salud auditiva a niños y adultos que han requerido sus servicios durante todos este tiempo.

La audiología es una especialidad enfocada al diagnóstico y el tratamiento de los problemas auditivos. Su objetivo es detectar, evaluar y gestionar trastornos auditivos utilizando pruebas adaptadas a cada persona y su problema de audición. “Los audiólogos realizamos una valoración de cómo oímos y cómo escuchamos. Muchas personas limitan la audición al oído externo, medio e interno. Pero, realmente, el proceso de la audición es mucho más complejo y compite con nuestro cerebro”, indica Almudena Cervera.

Existen una serie de pruebas que nos van a permitir conocer el estado de nuestra salud auditiva. Todas ellas son indoloras y no invasivas. Un gabinete de audiología como el que dirige Almudena Cervera dispone de equipos para realizar esas pruebas que ayudarán a detectar o descartar una hipoacusia o pérdida de audición.

En algunos casos, la pérdida de audición puede ser un indicativo de otras condiciones médicas subyacentes. La detección precoz permite iniciar intervenciones tempranas, como el uso de audífonos, implantes cocleares y terapias del habla y del lenguaje. “Siempre que hay una pérdida leve, moderada o severa, el audífono es la herramienta que más utilizamos. Luego existen los implantes cocleares o de tronco, que es una herramienta que usamos cuando hay una pérdida más profunda o una sordera completa”, señala Almudena Cervera, quien subraya la importancia de extremar la vigilancia, especialmente por parte de los padres primerizos, “que deberán acudir a profesionales si detectan una posible pérdida de audición o tienen sospechas de que su hijo la puede padecer”.

En el caso particular de los niños, cuando se produce una corrección a tiempo hay una mejoría muy rápida. Pero este progreso exige apoyarse siempre “en el trabajo de logopedas. Con los niños realizamos siempre una labor multidisciplinar. Debemos recuperar el tiempo perdido, y eso solo se puede conseguir con rehabilitación. Los niños con pérdida de audición siempre van a necesitar el apoyo de un logopeda”, asegura la audióloga.

Dar a la audición la importancia que se merece “es muy importante porque si no hacemos nada vamos a perder capacidad de discriminación”, aclara Almudena Cervera, para quien “lo peor que podemos hacer con las pérdidas de audición es esperar”.

Sergio Negrín.
Consultor de Comunicación para Empresas, Colegios Profesionales y Autónomos.

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